lunes, 15 de agosto de 2011

La llama no se apagará

“No acabará de romper la caña quebrada, ni apagará la mecha que apenas arde. Con fidelidad hará justicia;”

Isaías 42:3(Nueva Versión Internacional)

Cuando el ministerio de devocionales del cual soy parte en internet comenzó a crecer y multiplicarse de manera sobrenatural Dios me llamó a justicia, En el sentido de que para poder ser ese instrumento que Él quiere para Su obra tendría que remover de mí las características que no me hacían falta, al contrario me imponían una carga. Hablo de hacer Su obra en la carne y no en el Espíritu de Dios. Mi salud fue afectada porque cruce una línea que no vi. Me desvelaba constantemente haciendo cosas relacionadas con el ministerio, no descansaba, estaba pasado de peso, a pesar de tener cansancio llevaba mi cuerpo hasta el límite y además realizaba las actividades de mi trabajo secular.

Cuando asistí con el médico todo se derrumbó para mí. Pude ver mis sueños rotos, imaginaba que la llama dentro de mí ya no podría arder. Comencé un proceso de restauración física y espiritual que fue muy desgastante. Al igual que este versículo lo describe veía la esperanza de servirle a Dios como una mecha que apenas ardía, a punto de apagarse. Me atemorizaba la idea de jamás poder servirle de nuevo a mi Señor. Y veía mi salud como una frágil caña a punto de quebrarse. Más sin embargo decidí creerle a Dios y hacer de Él mi sustento.

Hice caso las indicaciones del médico, deje de hacer cosas del ministerio que el Señor no me estaba pidiendo, aumenté mi comunión con Dios, hice mía esta promesa aún cuando todo indicaba lo contrario y mi Señor lo hizo. El Espíritu Santo en mí no permitió que se apagara la llama. No permitió que se apagaran mis sueños y anhelos de servirle, restaurándome y dándome mucho más fuerza que antes para Su obra.

Si has sido llamado en justicia en cualquier área de tu vida, da por seguro que Dios mismo no permitirá que la llama de la esperanza y la fe se apaguen en ti, ni que tus sueños sean rotos. Si él te ha llamado en justicia, da por seguro que Él te sustenta. (Isaías 42:6)

Confía en Dios, pues la llama en ti jamás se apagará.

Autor: Richy Esparza

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domingo, 14 de agosto de 2011

La Capacidad de Perdonar

Por alguna extraña razón hay algo que a nosotros lo seres humanos nos es muy difícil, esto es: Perdonar. Nos gusta que la gente nos perdone por los errores que nosotros cometemos, pero nos es muy pero muy difícil perdonar a los que los comenten contra nosotros.

El perdón es una capacidad especial de la cual todos estamos dotados, pero que depende de nosotros el usarla o simplemente saber que tenemos esa capacidad pero no usarla.

Duele que alguien nos desilusione, es doloroso que alguien nos falle, la infidelidad en cualquier sentido o ámbito también es difícil de asimilar, pero sobre todo, es más doloroso cuando esto viene de personas a las que apreciamos o amamos.

Sin fines de excusarnos tenemos que entender que “Nadie es perfecto”, que todos fallamos, que todos tenemos la tendencia por naturaleza a fallarle a las personas y aun a nuestros seres más queridos. Y es que no trato de excusar nuestra conducta muchas veces poco espiritual, sino que trato de ser realista y describir lo que hay. Aun el hombre o mujer que quiera ser perfecto fallara en el intento, aunque no será razón para dejar de intentarlo. Lo que quiero decir con esto es que todos tenemos las mismas probabilidades de que nos fallen o de fallar a alguien independientemente de quien sea.

Ahora bien, ¿Cómo estas actuando ante las personas que te fallan?

La mayoría de nosotros nos rasgamos las vestiduras, apedreamos a los que nos fallan y los tachamos de infieles. Pero ¿Acaso será esa la actitud correcta?, veamos que dice la Biblia: “Así que, ¡tengan cuidado con lo que hacen!»Si tu amigo te hace algo malo, llámale la atención. Si te pide perdón, perdónalo. No importa si en un solo día te hace muchas maldades; si él te pide perdón, perdónalo.»” Lucas 17:3-4 (Traducción en lenguaje actual)

La Biblia nos manda a perdonar, ¿Por qué?, pues porque es lo que Dios ha hecho con nosotros toda la vida y es lo que Él quiere que nosotros hagamos con los demás.

Alguien puede decir: ¿Cómo voy a perdonar lo que me hicieron, si lo que me hicieron fue algo demasiado malo?, hasta la fecha no he conocido a un justo padecer tanto y aun así perdonar como lo hizo nuestro Señor Jesucristo.

Lo que a ti te hayan hecho jamás será comparable con lo que Jesús padeció, siendo el único JUSTO sobre la faz de la tierra, fue maltratado y murió por los injustos.

A veces nosotros sentimos que somos víctimas de algo injusto y quizá sea cierto, pero si alguien que realmente era Justo al cien por ciento, ese era Jesús, sin embargo fue tratado como el peor de los criminales, azotado, escupido, maltratado, crucificado, con una lanza traspasando su costado, pero aun en su lecho de muerte dijo: “Poco después, Jesús dijo: «¡Padre, perdona a toda esta gente! ¡Ellos no saben lo que hacen!» Mientras los soldados hacían un sorteo para ver quién de ellos se quedaría con la ropa de Jesús”. Lucas 23:34 (Traducción en lenguaje actual)

El perdón es un arma de doble acción, por un lado te libera de la amargura y por otra libera a la otra de culpa.

Imaginarme ese episodio de Jesús siendo castigado sin merecerlo y maltratado peor que un criminal, me da cierto coraje, pero al leer sus frases en esa cruz, no puedo más que pensar que aun y con todo lo injusto de su trato y su muerte, Él tenía un corazón perdonador.

Si había alguien con solvencia para enseñarnos a perdonar, ese era Jesús, y de hecho lo enseño en muchas ocasiones, porque para Él, el perdón era muy importante.

Quizá a ti te hayan hecho algo terrible, quizá estés pasando un mal momento porque una persona que amabas o querías y de las cual pensaste que nunca te iba a fallar, te fallo. Ahora quizá te sientes defraudado, por una parte con rabia contra esa persona y por otra parte con coraje por haber confiado en él o ella, pero aun en medio de todos los sentimientos encontrados que tengas, debes de entender que DIOS QUIERE QUE PERDONES.

Es increíble pensar en perdonar a aquel que tanto daño nos ha hecho, pero eso es lo que Dios nos manda a hacer. Parece muy difícil de asimilar para nuestra mente humana, que alguien que haya hecho eso que te hicieron merezca perdón, pero la verdad es: ¿Quiénes somos nosotros para no perdonar?, Si Jesús habiendo sufrido el peor escarnio de todos, aun en su estado y a pocos minutos de su muerte perdono a TODOS, ¿Por qué nosotros no lo podemos hacer?

Tú tienes la capacidad de perdonar, no me digas que no, no pienses que no, al contrario, tu eres hechura de Dios y por lo tanto tienes la capacidad de perdonar. Si Jesús supiera que nos es imposible perdonar, jamás nos hubiera mandado a perdonar. Pero como Él sabía que tú y yo teníamos la capacidad (aunque sea oculta) de perdona, entonces, por esa razón nos motivo a hacerlo y Él se puso como ejemplo vivo que si se podía.

Amados, pensemos en esto, reflexionemos en lo que Dios quiere para nosotros. Tú muy bien sabes que no perdonar te esta enfermando, tu muy bien sabes que ese rencor u odio anidado en tu corazón te está perjudicando, ¿Por qué te niegas a perdonar?, el resentimiento, el orgullo y todo lo contrario al fruto del Espíritu Santo en tu vida están poco a poco carcomiendo tu vida espiritual y sin darte cuenta o sin quererlo reconocer te están llevando al fracaso.

Es hora de liberarte de esos sentimientos negativos que en nada ayudan a tu crecimiento espiritual, es momento de reconocer que a pesar que nos cuesta perdonar, TENEMOS QUE HACERLO.

Hoy quiero invitarte a realizar una acción por fe y sobre todo por obediencia al Señor, ve y habla con aquella persona a la cual no puedes perdonar. Ve donde esa persona y aun cuando quizá tú no hayas tenido la culpa o aun cuando creas que no se merece perdón, ve y pídele perdón, tu acción traerá consigo muchos resultados positivos, desde liberación, hasta bendición de Dios.

La falta de perdón en parte es acumulación de orgullo, ir y pedir perdón no es una idea descabellada, sino es una acción de fe, humildad y obediencia que traerá consigo una de las sensaciones más hermosas que el ser humano pueda experimentar. Perdonar es también perdonarse. ¿Perdonarse porque?, perdonarse de no haber podido perdonar antes.

Si tuvieras la voluntad y determinación de llevar a cabo esta acción, puedo imaginarme a Dios con una sonrisa tan hermosa viendo como tú estás llevando a cabo una acción de la cual Él seguramente estará orgulloso de ti y la cual te liberara de todo sentimiento negativo que pueda existir en tu vida.

El peor problema para perdonar, es pensar que no necesitas perdonar o pensar que ya perdonaste, cuando realmente en tu corazón sabes muy bien que no es cierto.

¡Ve y perdona hoy!

Autor: Enrique Monterroza

Escrito para www.enriquemonterroza.comwww.devocionaldiario.comwww.destellodesugloria.org

¿Rendirse ó Luchar?

Hay dos opciones: Rendirte o Seguir luchando; la más fácil es la primera y no solo la más fácil sino la que más ronda nuestra cabeza.

Y es que no vamos a negar que hay momentos en la vida en donde quisiéramos rendirnos de una vez por todas. En donde pareciera que por mas esfuerzo que realicemos no vemos ningún cambio, en donde todo se pone en contra y es más fácil pensar que seremos vencidos que en vencer.

Yo he estado allí, se lo que se siente al ver que el panorama no cambia, se lo que se siente tener la sensación de no poder mas y querer dejar todo de una vez por todas.

Y es que en más de alguna ocasión he tenido esa interrogante en mi vida: ¿Me rindo? ó ¿Sigo Luchando?, es obvia la respuesta que he elegido, pero eso no significa que no haya sentido en algún momento el amargo sabor de la derrota o no haya olido el mal olor del fracaso.

Y es que tenemos que entender una cosa: Podemos perder batallas, pero jamás una guerra. Y es que a veces pensamos que de esa no saldremos, vemos tan enorme el desierto que pensamos que moriremos en el. Creemos que esa batalla es la ultima y terminaremos aniquilados, cuando en realidad lo nuestro no es una batalla, sino un guerra la cual aun no hemos perdido.

Quizá lo últimos días aquella sensación de rendirte se ha apoderado de tu mente, no existe otro pensamiento que el tirar la toalla, quieres colgar los guantes, entregar tu arma del ejército de Dios y decir: ¡No puedo más!

Quizá esa terrible sensación se ha apoderado de tu corazón, el cual palpita de una forma diferente, hay como una angustia y una indecisión, por una parte quisieras rendirte porque ya no puedes más, pero por otra parte sabes que sin Dios no eres nada.

No escojas rendirte, jamás rendirse será una opción, porque no somos de los que nos rendimos, sino de los que siguen luchando. Seguramente esta batalla que estás perdiendo, quizá no será la última que pierdas, quizá vendrán otras en las que te sentirás derrotado, pero tienes que entender que una batalla no dictara tu futuro completo, al contrario, de esa derrota puedes aprender algo bueno, para que en la próxima puedas vencer en ese mismo campo de batalla.

El hecho que hayas tropezado no significa que permanecerás en el suelo por toda la vida, sino que lo que significa es que Dios está a punto de extender su mano para levantarte y decirte: “¡Vamos no te rindas!”.

No pienses que lo que estas pasando en demasiado difícil, porque habemos millones de personas más que estamos pasando por situaciones que creemos también que son muy pero muy difíciles, y sin embargo seguimos confiando en que Dios hará algo.

No estés pensando más en esa mala decisión de rendirte, ¡No!, jamás ese pensamiento de derrota total vendrá de parte de Dios, porque Dios no te ve como un derrotado, ni como un fracasado, Él te ve como un VICTORIOSO, como un VENCEDOR, como alguien con la capacidad de poder soportar todo lo que está viviendo, porque Dios jamás pondría sobre tu vida una carga que no puedas soportar.

¡Vamos! ¡Sigue luchando!, esto pasará, ya lo veras, ninguna tribulación acá en la tierra es eterna, sino que todas son momentáneas.

¡Párate!, ¡Toma tus armas!, ¡Sigue luchando!, una sola batalla no determinara lo que realmente Dios tiene para ti, esta guerra apenas comienza y la mejor garantía de victoria que tienes es que el General de los Ejércitos es nuestro Dios Todopoderoso.

¡Sigamos en la lucha!, esto no ha terminado, toda clase de pensamientos de derrota es echado fuera y declaramos que nuestra vida depende de Dios, quien tendrá siempre el cuidado de guardarnos, fortalecernos, animarnos y sobre todo respaldarnos en esta lucha diaria.

¡No te rindas! ¡Sigue Luchando!

“Por eso me armo de valor,
y me digo a mí mismo:
«Pon tu confianza en Dios.
¡Sí, pon tu confianza en él!»”

Salmos 27:14 (Traducción en lenguaje actual)

Autor: Enrique Monterroza

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Nuevas fuerzas.

Nuevas fuerzas


“pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.”

Isaías 40:31

¿Por qué será que esperar duele?, esperar consume, esperar irrita, esperar desgasta. Pero, esperando es la manera en que Dios nos dará sus promesas. Durante una etapa de mi vida esperé nuevas fuerzas, en ese momento me sentía frágil, parecía que la fortaleza que Dios había prometido no llegaría a mi vida. En la cúspide de mi carrera y el comienzo del ministerio mi fortaleza había sido mermada. Aquello que me caracterizaba ya no estaba conmigo. Pero fue ahí dónde encontré mi verdadera fortaleza. Decidí avanzar y esperar en Él de manera activa.

En la etapa que me sentía más débil físicamente Él me permitió conquistar nuevos retos en lo profesional, catapultó el ministerio de internet (www.devocionalesderichy.com) y comencé a predicar en congregaciones. Si hubiera esperado de manera pasiva hasta que Dios me bendijera con más fortaleza física para avanzar, tal vez no hubiera obtenido los mismos logros. Pues hubiera confiado en mí y no en la verdadera fortaleza, mi Dios. Al poco tiempo de esto, Dios depositó en mí abundante fortaleza física. Fuerza con la que siento que puedo volar, que corro y no me canso, que camino y no me fatigo. Pero para recibirle tuve que esperar y hacer primeramente de Dios mi fortaleza.

Si esperas en Dios el jamás te defraudará. Si confías en Él, Él lo hará (Salmos 37:5). Sin importar que situación estés pasando, sin importar que la fuerza escasea en tu vida, avanza y has de Dios tu fortaleza. Pues en el camino de la fe se avanza y luego se ve el camino.

Recuerda que cuando eres más débil es cuando eres más fuerte (2 Corintios 12:10), pues ahí Dios es tu fortaleza. Espera en Dios por nuevas fuerzas y seguramente les recibirás. Pero espera de una manera activa, avanzando y confiando en Dios.

Y así podrás volar alto cómo las águilas.

Autor: Richy Esparza

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¿Por Qué?

¿Por Qué?


Hay una pregunta que ha inquietado a grandes y a chicos a lo largo de la historia de la raza humana. ¿Por qué un Dios Todopoderoso permite el mal? ¿Por qué tantos males sociales? ¿Por qué tanta hambre y miseria y niños a lo largo y lo ancho de este mundo sufren por hombres impíos? Si El está sentado sobre la tierra como dice el Salmo 47:8, ¿Por qué no ejerce autoridad absoluta sobre este mundo?

Para auscultar sobre este tema tan debatible, tenemos que remontarnos al Libro de Génesis donde menciona que en el Huerto del Edén, donde moraban Adán y Eva, al Creador se le ocurrió poner un árbol llamado “de la ciencia del bien y del mal”. Leemos en Génesis 2:16-17, “Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.”

Dios había sido claro con nuestros primeros padres; había una orden específica. De todos los arboles podrían comer, excepto de este árbol. Por ende, podemos entonces determinar que ese árbol era un laboratorio de prueba. Adán y Eva tendrían que elegir entre el amor y la rebeldía, la justicia y la maldad, la obediencia y la desobediencia. El hombre tuvo alternativas, nunca Dios ha querido que el hombre le sirva como un robot, sino les dio libre albedrio para escoger entre la vida o la muerte. El hombre escogió desobedecer y de ahí todas las consecuencias del pecado que nos alcanzan hasta el día de hoy. El pecado entro al mundo y con el pecado, la muerte; Dios tuvo que poner fin a la existencia permanente del hombre en la tierra (Génesis 3) ¡El pecado es la raíz de todos los males sociales!

Con todo y este panorama desastroso, Dios había hecho un plan. El no permitiría que su máxima creación, el hombre, se perdiera para siempre. Dios orquestó un plan de salvación para la humanidad no importando que el que muriera en la cruz fuera su Hijo Jesucristo, su mayor tesoro. El hombre se convirtió en hijo de Adán, e hijo del pecado, pero a través de este sacrificio en la cruz, una vez acepte a Cristo como Salvador personal, vuelve a la posición de hijo de Dios como al principio.

Quiera Dios que esta reflexión te haga recordar que no importa lo bueno o lo malo que te suceda (Romanos 8:28) todo obrara para tu bien; pues aun en ese día malo, veras a Dios obrar para tu bienestar y a tu favor. A Dios nada lo toma por sorpresa y tiene absoluto control sobre tu vida y la mía.

Escrito para www.devocionaldiario.com

LOS ACCIDENTES NO EXISTEN

LOS ACCIDENTES NO EXISTEN

por Cristian Tzul Tzul


Hace algún tiempo publique un devocional basado en el largometraje de la productora DreamWorks titulada Kung-Fu Panda. Porque como ya lo había mencionado en aquella ocasión, debemos de aprender algo de todo lo que escuchamos y vemos, en lo personal siempre le presto toda mi atención a lo que veo y tomo lo bueno y desecho lo malo.

En esta ocasión quiero compartir con ustedes queridos amigos lectores otra lección de vida que obtuve al ver esta película; el caso es que en esta película uno de los personajes es una vieja tortuga parlante, que es un maestro y el quien descubrió el Kung-Fu y la trama de la película llega a un punto en donde todo en lo que él y todos los habitantes del valle creen se desmorona y cuando el miedo los invade porque un antiguo enemigo amenaza la tranquilidad de su hermoso hogar, y en lo único que pueden aferrarse es a la creencia de que un legendario guerrero surgiría y los salvaría, pero resulta que durante la ceremonia en la cual se elegiría al profetizado guerrero, de entre los 5 mejores luchadores de Kung-Fu de toda china, por un accidente un Panda que cae del cielo es elegido, y este Panda no sabe nada de Kung-Fu y también es incapaz de aprenderlo, porque es demasiado torpe y muy gordo para realizar los movimientos que dependen de agilidad física, y en medio de este desorden la amenaza que ya es inminente se acerca cada vez más y es cuando todos piensan que no hay salida, y que el haber elegido al Panda fue un accidente; pero el veterano maestro pronuncia una frase que me impacta y es el motivo de este devocional, él dice: los accidentes no existen, todo lo que pasa tiene un porque.

En realidad estas palabras conllevan una gran enseñanza, pues la biblia nos enseña que no cae la hoja de un árbol, si no es la voluntad de Dios, y la ley de la naturaleza nos dice que cada acción, provoca una reacción, entonces no podemos decir que algún episodio en nuestra vida fue consecuencia de un accidente, porque en realidad los accidentes no existen, cada cosa que sucede en nuestra vida es con un propósito mayor que tal vez no podamos ver, pero que existe aunque no lo podamos ver; cuando era pequeño una vez escuche a mis padres discutiendo y en medio de la discusión escuche cuando mi papá le decía a mi mamá que yo había sido el resultado de un accidente; en mi inocencia lo primero que pensé fue que quizás mi mama caminando por la calle se resbalo y se golpeó y fue entonces que quedó embarazada de mí; o tal vez viajando en un automóvil se estrelló, y después de eso llegue yo, tiempo después comprendí que lo que mi padre quería decir cuando dijo que yo era el fruto de un accidente es que ni él ni mi mamá nunca planearon mi llegada y que según ellos fui el fruto de un momento de pasión en el que se dejaron llevar, eso marco mi vida para siempre, porque ya no podía sacar de mi cabeza la idea de saber que nadie nunca me espero y que fui concebido pero nunca fui deseado.

Hoy me puedo dar cuenta de que todo aquello es una mentira, que aun que mis padres no me planearon, Dios en su divinidad me conoció aun antes de la fundación del mundo y me bendijo, y por eso hoy 20 años después de ese accidente que protagonizaron mis padres, con toda certeza puedo decir: que los accidentes no existen que ni yo, ni nadie vino a este mundo por un accidente.

Pero hay aún más detrás de esto, porque muchas veces en nuestra desesperación pensamos que todo lo que sucede es por accidente, pero déjame decirte que no es así, cada cosa que esté pasando en tu vida, sea enfermedad, escases, depresión, o cualquier circunstancia que afecta tu vida, déjame decirte que no es por un accidente, es consecuencia de algo en tu pasado que el día de hoy, provoca una reacción, pero aun que parezca demasiado malo, o demasiado complicado de solucionar eso mismo lleva implícito un propósito divino, que solo podrás descubrir si llegas al final y puedas ver que el fracaso actual tan solo fue el detonante que te llevo a un éxito futuro.
Así que cada vez que algo malo ocurra en tu vida, no pienses que fue un accidente, y no le preguntes a Dios ¡Porque a mí! Mejor guarda silencio delante de Jehová y espera lo que El hará en tu vida, y cree que será grandioso y sorprendente.

Los accidentes no existen, cada cosa sucede por un motivo, y si te preguntas cual, no te lo puedo decir porque ni yo, ni tú lo sabes, pero a poco no te gustaría descubrirlo por ti mismo, sigue adelante no te detengas y veras que el Señor hará grandes cosas en tu vida.

Escrito para www.devocionaldiario.com